
¿Y si no quiere ser tu amiga?
Tiene que entender eso a veces también. Al fin y al cabo pensó que esta amiga tenía razón, era lógico, muy lógico. Tanto que nunca lo se le había ocurrido.

¿Quién era Mamama?, preguntará algún niño dentro de unos años.
Esa mujer tan nombrada, y recordada siempre con una sonrisa. El año pasado estaba caminando por una vereda que me resultaba conocida. Empecé a prestar atención y me di cuenta que estaba cerca de su departamento. Empecé a mirar, y lo descubrí. Esa puerta alta de vidrios que dejaba ver un largo pasillo de piso de mármol frío hasta los ascensores. Miraba y me acordaba. No vi movimiento en el edificio. No había portero pero sí luz. Me quedé, recordando visitas a este mágico refugio de amor. Una persona abrió la puerta de calle y pude sentir ese olor familiar que, sin darme cuenta, había ido a buscar esa tarde de invierno.